Personas, no números….delante y detrás del mostrador.

Nueva ecografía de control, esta vez la hora de visita no puede estar peor colocada, miércoles, 12:00. No entiendo cómo ni cuándo se supone que la gente debe ir al médico, supongo que al estado ya le va bien, con estos horarios tipo “oficina”, o es una urgencia o es algo importante, si no, lo más normal es que no vayas al médico… En fin, día de vacaciones obligatorio para mi mujer y medio día recuperable para el menda, qué se le va a hacer.

Como viene siendo la tónica en nuestras visitas con seguridad social, espacios grandes, tiempos de espera razonablemente altos y personal sanitario MUY quemado. Entiendo que la situación en el país es la que es, y que la Administración debe ser ejemplo de productividad y prestar los mismos -o más- servicios con menos recursos, pero las personas no son máquinas a las que puedas encender una hora antes, añadirle nuevas funcionalidades y exigirle reportes de actividad. El personal sanitario son “personas humanas” y , al margen de vida personal, vicios laborales y momentos de iluminación productivos, tienen que tener un margen de tiempo para empatizar, centrarse en la persona/historia clínica que tienen delante y tratar con respeto y educación al usuario que están despachando. Pero no, sentirse bien tratado ahora mismo por la sanidad pública es una lotería y depende en gran medida del día o la semana que lleve tu interlocutor, qué se la va a hacer.

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La cuestión es que llevamos ya unas cuantas visitas y hemos sufrido visitas de muchos tipos:

La visita de médico “pomodoro”. Aquella visitas contrarreloj en las que parece que al médico le han dicho que cuanto acabe con sus visitas antes cobra y se puede ir a su casa. Son esas visitas que cuando sales (bien o mal diagnosticado y/o tratado) te vienen a la cabeza un montón de preguntas sin respuesta y que tendrás que esperar a la siguiente visita para conocer la respuesta. Acabas levemente irritado con tu médic@ y , además mosqueado contigo mismo por no haber reaccionado diez minutos antes. Es posible que te lleves como tres recetas distintas (dos de ellas de pago) y alguna que otra programación de prueba diagnóstica para que sea otro galeno el que se moje en lo que respecta a tu dolencia.

La visita de médico quemad@: son aquellas visitas en las que parece que deberías pedir perdón porque te duele aquí o allí, el médico te trata con frialdad, rozando la mala educación, como cuestionando tus síntomas y te interroga como si tu fueras el culpable de tu propia dolencia. ¿Comunicación?, poca. En estas visitas uno no acaba de saber qué piensa el doctor de ti ni de tu patología hasta que se acerca el final de la consulta. Acabas enfadado con quien te ha visitado porque piensas que es un desalmado sin educación al que sólo deseas que le traten de la misma forma cuando acuda con un problema al banco, al fontanero o a hacienda.

La visita del médico mercenari@. Son aquellas en las que un médico de mirada ausente te deja que hables durante 50 segundos para luego freírte con una batería de preguntas de respuestas monosilábicas y luego prosigue con una exploración física CON dolor (seguro que recuerdas esas visitas de cuando eras pequeño en las que te retorcían el tobillo que te acababas de torcer cual pata de mueble de ikea hasta que soltabas una patadita de autodefensa). Son doctores/as fríos, buenos profesionales a los que el paso de los años les ha ido mermando su capacidad empática. Sales de esas visitas con buenas sensaciones, al fin y al cabo has ido al médico, no a hacer amigos, y te han dado solución a tu problema.

La visita de médico… de las que ya no quedan. A todos nos gusta que nos traten bien, que se interesen por nosotros, que nos escuchen .. y también nos gusta escuchar lo que nos tienen que contar sobre nuestro problema. Estas visitas son un rara avis en nuestros tiempos y requieren de que muchos factores confluyan en el espacio-tiempo, y dada la situación de la sanidad en nuestro país, probablemente están en peligro de extinción. Sales de estas visitas con una idea clara de cuál es el problema, qué pasos vas a seguir para solucionarlo y con una agradable sensación de gratitud y control, lo que a mi entender influye directamente en tu percepción de tu sintomatología y aumenta significativamente tu calidad de vida.

La cuestión es que la visita de hoy puede ser catalogada como este último tipo, y no porque el equipo médico que nos tocó estuviese ocioso hasta ese momento, fue de diez única y exclusivamente por las personas que estaban vestidas de blanco; serias, profesionales e interesadas en hacer bien su trabajo, nada más. Desde aquí las gracias a todo el personal sanitario público que entiende de la importancia de su trabajo y lo vive diariamente como una forma de resultar de utilidad a los demás (…que por otra parte son los que están haciendo posible que cobre cada mes).

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